miércoles, junio 17, 2009

El ídolo

Ora como criatura de piedra, ora como ondulación herciana (señalización digital en adelante), el ídolo se asienta en el limbo sacro del imaginario colectivo. Si bien su sustancia es humana, no lo es tanto su proyección, su imagen impresa en los ojos del mundo. Los insignificantes lo devoramos con frenesí vampírico, saciando nuestra intrascendencia, atisbando en su grandeza refleja aquello que ni somos ni seremos -no podemos serlo todo-. Hay ídolos que se saben ídolos y otros que se saben menos, pero es la idolatría como la belleza, subjetivamente objetiva; cedemos o no a la fascinación del ídolo, al brillo de su espada que embebece, al arrebatador veneno de su genio.

Cualquier hombre tiene un ídolo como cualquier corazón sangra, pues no hay pupilo sin maestro ni existe un amor yermo de lágrimas. Más sé cauto cuando idolatres, deísta en la devoción que profeses. Hoy, los dioses no son astros, colosos dorados o leyendas mágicas; son otros que sudan y que sueñan y que también tuvieron un ídolo que yace hondo, pese a las estatuas. Idolatra a tu madre y tu padre, verdaderos portadores del misterio, caigan las veces que caigan –no te quepa duda que tú también caerás algún día- y por pequeñas que sean sus hazañas.

Huye del circo de los bufones engrandecidos, su carisma no es más que una efímera farsa, y admírate por los caminos, por los sabios humildes, por la bondad y por la fragua. Pocos ídolos sobrevivirán a tus años, los más escasos derrotarán las edades y resplandecerán como estrellas celestes, por ser humanos, fieramente humanos. Idolatra el aire antes que el oro, la risa frente a la gloria, la amistad, el amor: principio y fin de todas las cosas.

Y si alguna vez eres tú a quien aclaman, las huestes, las hordas, las masas, cerciórate de que exista motivo digno en tu alma. Si así es toma asiento, mejor en el reconfortante frescor de la sombra, y da gracias porque uno sólo haya encontrado una verdad para él en tu obra.

2 comentarios:

Fernando dijo...

¿Sabes que no me creo nada?
¿verdad que lo sabes?
me intentas hacer creer que todo esto es lo importante,
no dejas que mire más allá,
no me dejas.
No creo, no vas a conseguir que crea
no voy a dejar que todo se consuma en este consumismo
no voy a dejar que mi vida se apague
dejando una largo rastro de números, intereses, ganancias y pérdidas únicamente,
sólo eso no.
También me gustaría dejar un rastro diferente
de sonrisas, abrazos, lágrimas y bandas sonoras,
películas los miércoles, larga lista de libros leídos
y otra más larga de libros por leer.
Listas de ciudades visitadas, playas pisadas, gentes conocidas.
¿Sabes que no me creo nada?
¿verdad que lo sabes?
no me ciegas con todo tu ampuloso brillo de anuncio de perfume
no me llenas con tus éxitos veraniegos, ni con tus ropas de temporada
no me consume tu consumismo.
Deja de seguir intentando engañarme,
para de una vez.
Puedes meterte todo tu artificio donde puedas guardarlo, te lo regalo,
quiero seguir disfrutando con el viento de madrugada que me acompaña
agitando las hojas de los árboles en cada vuelta a casa
quiero disfrutar tumbado en cualquier césped o arena de playa.
Tus status y tus vehículos no me conducen a lugar alguno.
Me aburre toda tu cháchara monetaria,
el ruido que no permite que nos escuchemos los unos a los otros,
papeles llenos de escritura profanada,
repletos de palabras corrompidas.
Déjame que no me crea nada,
permíteme permanecer falto de fe en todo lo que promueves,
siento no obsesionarme con tus corporaciones y empresas,
siento no creer que yo deba ser lo que el mercado necesite de mi
que ser bueno o malo dependa de eso.
Quiero seguir permaneciendo en mi candidez
que aún sigue juzgando a las personas por su forma de ser
no por números o absurdas selecciones,
corbatas caras y zapatos vietnamitas de marcas inglesas
Me quedo mi inocencia, me la guardo al menos unos años
Ya vendrás más adelante a burlarte
a recordarme mis actuales deseos infantiles
a reírte y hacerme ver que me he convertido
quizás en uno más, otro que pasa por el engranaje
Pero ahora, en este momento,
Déjame que no me crea nada,
Déjame.

domemu dijo...

bravo! y demasiados ídolos, añadiría, sobretodo porque idolatrar, a diferencia de respetar o admirar, no aporta nada. un abrazo, crack.
p.d: hermoso texto el de bageera por cierto :)